RELATO LITERARIO: Entre acero y nieve
Te lo contaré solo una vez, así que presta atención, pues juré ante mi maestro que nunca revelaría
mi auténtica identidad, pero por ti, hija mía, lo haré, te lo mereces. Mi nombre en clave cuando
trabajaba de cazarrecompensas, era Yumiko. Siempre llevaba conmigo mis herramientas
indispensables: mi careta blanca al estilo oriental, mis dos bastones de hierro, y el espejo
multiusos (aunque yo era quien le otorgaba tantos).
Comencé a entrenar desde pequeña, en un antiguo antro, acogida por un “cazador de monstruos”,
o así se definía a él mismo, pues yo, como bien sabes, soy huérfana de nacimiento. Fue esta figura,
casi paternal, quien me instruyó en diferentes artes marciales, todas ellas mortales, como la fruta
del pecado y, cuando alcancé cierta madurez, con su ayuda, completamos contratos de toda clase
de exigencias, desde intimidar severamente a banqueros y burocráticos, hasta asesinar a múltiples
sospechosos de contrabando de armas y esclavistas.
No sentía nada, ni pena, ni alegría, todo era monótono, no distinguía el bien del mal, hasta que nos
contrató forzosamente la compañía de 3+4. Esta organización tenía la fama de explotar a infantes
para trabajar en las minas, y los más exitosos, convertirlos en asesinos despiadados. La empresa
estaba dirigida por 7 integrantes, tres de ellos sumamente siniestros, y los otros cuatro, disfrazados
de personajes Disney un tanto tétricos. Estos nunca me gustaron, pero lo asombroso era su estatura,
todos medían menos de 1,5 metros; y aun así, resultaba sorprendentemente intimidante acercarse
para escuchar sus órdenes, se notaba que aún siendo diferentes psíquicamente eran habilidosos
criminales.
No obstante, creo que estos integrantes fueron como una especie de guías, pues toda esa fachada
de personajes
viles, para mí, fue una mentira. Siempre me encomendaban contratos donde había un verdadero y
justo motivo para suprimir al sujeto, como ser un terrorista o un comerciante de esclavos. Nunca
me ordenaron matar, sino entregar a los individuos a las autoridades para hacer justicia,
como si ellos, los jefes, se rigieran por un código de honor, aunque lo más extraño de todo, eran
los rituales tras finalizar los contratos. Me exigían dar dos besos, uno en la mejilla de sus estatuas
plateadas, hegemónicas para ellos; y otro, a la gran poma dorada que hacía de fuente de caramelo.
Todo parecía encaminarse en la dirección correcta para mí, hacía tiempo que no mataba, y los
remordimientos comenzaron a aparecer. Fue ahí, cuando me asignaron mi Eliminieren, una prueba
de fuego que marcaría el inicio de una nueva vida, a cambio de otra. La señorita Witch era mi
último objetivo, mi última muerte. Ella vivía en una acogedora casa de campo, siempre vestida de
negro, y con la canción de “Directo de al Corazón” siempre sonando por las mañanas.
Estudié a la señorita Witch durante semanas, analicé sus comportamientos, movimientos,
actitudes… pero no parecía desenmascarar nada, vivía de una forma simple, feliz, aunque un tanto
egoísta, pero nada fuera de lo común. Así que me pregunté ¿Si mi libertad está justo enfrente de
mis ojos, por qué me cuesta tanto alcanzarla? Parecía irónico, llevaba toda la vida matando a sueldo
y ahora que podía huir de esa miseria, algo me retenía, ¿era yo misma, o era algo más? La verdad,
no me arrepiento de dejarla vivir, pues el Eliminieren, se trataba de eliminar mi anterior vida, o eso
creo yo, eso me dijo mi maestro, y eso me dice mi corazón, pero después… ¿Te ha cansado mi
historia, eh pequeña?, descansa, descansa mi pequeña bella durmiente, y olvida.
Relación de elementos:
*El nombre de Yumiko es un guiño a las Geishas japonesas.
*La careta blanca al estilo oriental es un guiño a la piel blanca de Blancanieves.
*Los bastones metálicos representan un guiño al bastón de la bruja del cuento de los hermanos Grimm.
*El espejo multiusos es un guiño al espejito mágico del cuento clásico de los hermanos Grimm.
*Cazador de Monstruos hace referencia a The Witcher y el cazador de la historia de los hermanos Grimm.
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