Érase una vez, en un lugar muy muy lejano, vivían tres cerditos junto con una preciosa niña llamada Ricitos de oro. Los tres hermanos acogían a la pequeña a cambio de que esta les cantara continuamente, ya que amaban la música y su voz angelical encajaba perfectamente cuando ellos tocaban sus instrumentos. Un día, mientras Ricitos de oro cantaba El violinista en el tejado de Melendi, Juan, el flautista de Hamelín, pasó por allí y escuchó la dulce voz desde la ventana. Se detuvo a escuchar a Ricitos de oro y comenzó a coger las notas con su flauta. A lo lejos, llegaban Asno y el Gato con botas muy contentos y sonrientes, y decidieron gastarle una broma a Juan y le dijeron a gritos que huyera, que ahí vivían Endermans de Minecraft, quienes se habían crafteado el skin de aldeanos. Entonces Juan, que aún recordaba cuando a su mujer Maléfica, por aquel entonces, y a él les atacaron en su castillo de mármol blanco y les robaron el báculo de Maléfica, huyó despavorido olvidando su flauta en la repisa de la ventana.
Cuando Ricitos de oro escuchó lo sucedido, salió de casa y cogió la flauta, sopló y sopló y la casa de los tres cerditos se destruyó. Por suerte, los tres cerditos no estaban dentro, habían salido de viaje. Dos días después, cuando llegaron a casa, vieron que no estaba, que había desaparecido por arte de magia. En ese momento, Juan apareció por allí en busca de su flauta y vió a los tres cerditos llorando de manera desconsolada. Juan les explicó que hace unos días habían unos Endermans ocupando la casa, entonces ellos pensaron que serían parientes de Ricitos de oro. En ese momento, Juan pensó en un lugar donde acudir para poder recuperar su flauta. Un lugar custodiado por Aurora, una bella joven que solía trapichear con todo tipo de enseres, compraba y vendía cosas de manera ilegal.
Los tres cerditos, cansados del viaje y preocupados por la desaparición de su pequeño hogar, no sabían qué hacer ni dónde acudir, por lo que decidieron acompañar a Juan a buscar su flauta y, ya de paso, intentar averiguar algo sobre el paradero de su casa. En la aldea donde vivían, la policía actuaba bajo las órdenes de Mickey Mouse, un viejo ratón muy sabio y principal enemigo de Juan por temas del pasado, por lo tanto, no tenía sentido denunciar la situación. La bella durmiente les recibió, iba disfrazada con una capa roja, el rimmel corrido y un hilo de voz. La noche anterior había asistido a una fiesta en casa de Mowgli, aun así, era toda una profesional y estaba dispuesta a atender las necesidades de sus clientes. Atónitos por la situación, Juan y los tres cerditos permanecieron callados, observando a su alrededor la gran cantidad de enseres robados que rodeaban el habitáculo. Miraban a Aurora los movimientos extraños que realizaba. Estaba sentada en una silla de despacho, redonda, muy grande y acolchada, sin embargo se mostraba molesta, parecía que había algo que no la dejaba sentirse cómoda. Por fin consigue sacar un objeto de su respaldo: ¡Por Rómulo y Remo! ¿De quién será esta dichosa flauta?