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miércoles, 26 de octubre de 2022

CRelato, 4Trescerditos, IIISerna

Érase una vez, en un lugar muy muy lejano, vivían tres cerditos junto con una preciosa niña llamada Ricitos de oro. Los tres hermanos acogían a la pequeña a cambio de que esta les cantara continuamente, ya que amaban la música y su voz angelical encajaba perfectamente cuando ellos tocaban sus instrumentos. Un día, mientras Ricitos de oro cantaba El violinista en el tejado de Melendi, Juan, el flautista de Hamelín, pasó por allí y escuchó la dulce voz desde la ventana. Se detuvo a escuchar a Ricitos de oro y comenzó a coger las notas con su flauta. A lo lejos, llegaban Asno y el Gato con botas muy contentos y sonrientes, y decidieron gastarle una broma a Juan y le dijeron a gritos que huyera, que ahí vivían Endermans de Minecraft, quienes se habían crafteado el skin de aldeanos. Entonces Juan, que aún recordaba cuando a su mujer Maléfica, por aquel entonces, y a él les atacaron en su castillo de mármol blanco y les robaron el báculo de Maléfica, huyó despavorido olvidando su flauta en la repisa de la ventana.

 

Cuando Ricitos de oro escuchó lo sucedido, salió de casa y cogió la flauta, sopló y sopló y la casa de los tres cerditos se destruyó. Por suerte, los tres cerditos no estaban dentro, habían salido de viaje. Dos días después, cuando llegaron a casa, vieron que no estaba, que había desaparecido por arte de magia. En ese momento, Juan apareció por allí en busca de su flauta y vió a los tres cerditos llorando de manera desconsolada. Juan les explicó que hace unos días habían unos Endermans ocupando la casa, entonces ellos pensaron que serían parientes de Ricitos de oro. En ese momento, Juan pensó en un lugar donde acudir para poder recuperar su flauta. Un lugar custodiado por Aurora, una bella joven que solía trapichear con todo tipo de enseres, compraba y vendía cosas de manera ilegal. 

 

Los tres cerditos, cansados del viaje y preocupados por la desaparición de su pequeño hogar, no sabían qué hacer ni dónde acudir, por lo que decidieron acompañar a Juan a buscar su flauta y, ya de paso, intentar averiguar algo sobre el paradero de su casa. En la aldea donde vivían, la policía actuaba bajo las órdenes de Mickey Mouse, un viejo ratón muy sabio y principal enemigo de Juan por temas del pasado, por lo tanto, no tenía sentido denunciar la situación. La bella durmiente les recibió, iba disfrazada con una capa roja, el rimmel corrido y un hilo de voz. La noche anterior había asistido a una fiesta en casa de Mowgli, aun así, era toda una profesional y estaba dispuesta a atender las necesidades de sus clientes. Atónitos por la situación, Juan y los tres cerditos permanecieron callados, observando a su alrededor la gran cantidad de enseres robados que rodeaban el habitáculo. Miraban a Aurora los movimientos extraños que realizaba. Estaba sentada en una silla de despacho, redonda, muy grande y acolchada, sin embargo se mostraba molesta, parecía que había algo que no la dejaba sentirse cómoda. Por fin consigue sacar un objeto de su respaldo: ¡Por Rómulo y Remo! ¿De quién será esta dichosa flauta?

lunes, 24 de octubre de 2022

CRealto, 10 Hansel y Gretel, VMiras

 RETRATO LITERARIO 

“Un dulce camino” 


Hugo y Gema, eran una pareja de hermanos que vivía en el pueblo andaluz Soportújar. Un día, estaban jugando por los alrededores de su casa hasta que llegaron a la fuente del pueblo. Esta era muy grande y la parte de arriba simulaba un sombrero. Sorprendentemente, observaron que la fuente estaba vacía, pero Gema se dio cuenta que en una baldosa había un caramelo. Rápidamente, se lanzó para cogerlo y comérselo, pero su hermano le detuvo, ya que como siempre les recordaba su madre, no había que coger nada ajeno. A pesar de esto, Gema, sin que su hermano se diera cuenta, cogió el caramelo y se lo guardó. Tras lo ocurrido, continuaron jugando como si nada hubiera pasado, y de camino al parque pasaron junto al mirador que allí se encontraba. De repente, Gema vuelve a ver otro caramelo idéntico al de la fuente y le dijo a Hugo:


-¡Mira Hugo, otro caramelo! ¿Lo cogemos?


Esta vez, Hugo se quedó pensativo sin contestarle con un no rotundo. En el fondo, quería cogerlo para poder comérselo. Por eso le dijo a Gema:


-¿No ves sospechoso que allá donde vamos nos encontramos con un caramelo nuevo? A ver si eres tú, que has cogido el caramelo de la fuente y lo has puesto aquí.  


Mientras Gema metía la mano en su bolsillo le dijo a su hermano:

-Yo no he sido, mira, tengo el caramelo de la fuente en mi bolsillo. Lo cogí cuando no me mirabas…


-Qué raro me parece que nos encontremos caramelos allá donde vamos, dijo Hugo.


Los dos hermanos decidieron regresar a su casa. Pero de repente oyeron una melodía y por curiosidad se acercaron a ver de dónde venía. Esta música les llevó hasta la cueva del ojo de la bruja. Este lugar era oscuro y tenebroso, aun así Hugo y Gema se adentraron en la gruta siguiendo el sonido de un violín. Una vez dentro, volvieron a aparecer caramelos pero esta vez formando un camino. Hugo le preguntó a su hermana si seguían el rastro de dulces o si regresaban a casa, a lo que Gema, al tener mucha curiosidad por saber de dónde venían los caramelos, le propuso a su hermano seguirlos y ver hasta dónde llegaban. 


El camino de dulces les condujo fuera de la cueva donde había un frondoso bosque, por donde continuaba el rastro de caramelos. De repente, oyeron un ruido detrás de ellos, sin saber de dónde provenía, pero siguieron su camino sin prestarle mucha atención. Llegó un punto en el que la ruta que seguían, se dividía en dos caminos. En uno de ellos se podía apreciar la silueta de un gato, y por el otro continuaba el espeso bosque. Ellos decidieron evitar encontrarse con este animal y cogieron el otro camino, el cual les llevó hasta una fábrica de chocolate


Cuando entraron en ella, descubrieron que en una de las salas había una biblioteca de chocolate. En ella se encontraron con una bruja, la cual era la bibliotecaria y se encargaba de hacer los libros de chocolate y colocarlos en las estanterías. Los hermanos estaban ocultos debajo de una mesa, pero aún así, la bruja los vio y les pidió que salieran. A pesar de su aspecto que asustó a los niños, era bondadosa y regaló a Gema y a Hugo su libro favorito en chocolate. Cuando les entregó los libros, se dieron cuenta que el libro de Hugo estaba decorado con caramelos, pero el de Gema no. Por eso, preguntaron a la bruja y esta les respondió:


-El otro día, cuando volvía de comprar dulces la bolsa se rompió sin darme cuenta y dejé un rastro de caramelos hasta aquí. 


-Nosotros hemos visto ese camino y hemos decidido seguirlo a ver dónde llegaba. ¡Y nos ha traído hasta aquí! - Exclamó Gema. 


Antes de que anocheciera los niños volvieron a casa felices con sus libros de chocolate y con una nueva amiga a la que visitarían a menudo para descubrir nuevos libros.


CRelato, 1Blancanieves, VMiras, AlanPalomaresIllan, SandraJuanJosa, JulietaSilvestri, AmableGrauAracil, DavidFernandezCarrillo,

  RELATO LITERARIO: Entre acero y nieve Te lo contaré solo una vez, así que presta atención, pues juré ante mi maestro que nunca revelaría  ...