Aquí os dejamos nuestro relato literario. ¡Esperemos que os guste!
Un cuento muy real
Había una niña llamada Gretel (1),era tranquila, serena y calmada, con los ojos verdes y el pelo pelirrojo. Tenía un hermano (7), Oliver (2), que era todo lo contrario, nervioso y enérgico, tenía el pelo castaño y ojos color miel. Vivían con su abuela, ya que sus padres fallecieron en un trágico accidente de coche y ellos quedaron huérfanos (6).
Era una noche fría y oscura de octubre, donde apenas se veían las estrellas, además, en el cielo se contemplaba una niebla grisácea. Los dos hermanos se encontraban aquella noche en la plaza del pueblo, su abuela les había dejado que jugaran un rato después de cenar. Gretel leía sentada en el bordillo de la enorme fuente blanca, mientras, Oliver, jugaba con su nueva pelota, y, de vez en cuando, se la lanzaba a su hermana para molestarla y que jugara con él.
Una de las veces que Oliver le lanzó la pelota a Gretel, ella se enfadó y la tiró muy muy fuerte, con todas sus fuerzas, lejos de ellos. La pelota salió despedida hacia el bosque, aquella noche se mezclaba la niebla con la copa de los árboles. Y Oliver le pidió a su hermana que la acompañara a recoger la pelota ya que estaba todo muy oscuro.
Cuando entraron en el bosque, enseguida divisaron la pelota a unos pasos de ellos, Oliver pensó inmediatamente en ir corriendo hacia ella, cogerla e irse. Pero, antes de que él actuara, de repente, la pelota se levantó en el aire y se posó en las manos de una señora. Gretel y su hermano no podían creer lo que sus ojos estaban viendo, parpadeaban una y otra vez pensando que no era real lo que acababan de ver. La señora de pelo plateado se acercó a ellos, era una vecina del pueblo que vivía en el interior del bosque, la habían visto muy pocas veces ya que nunca salía de su casa. Lo único que habían escuchado de ella era que se llamaba Baba Yagá (3) y que podía convertir a las personas en animales.
Entonces, la bruja se acercó a los niños con la pelota en la mano, les chantajeó diciéndoles que si la acompañaban a su casa se la devolvería y podrían irse por donde habían venido. Los hermanos aceptaron humildemente y acompañaron a Baba Yaga hasta una pequeña casita de madera con una chimenea de dónde salía un humo negro. Una vez dentro, la bruja les ofreció comer chocolate, chucherías (4), y unas peculiares manzanas (5) de caramelo rojo. Los niños empezaron a comer todo lo que Baba Yaga les había ofrecido, pero, de repente, Gretel visualizó en una esquina de la casa unas especies de jaulas, por lo tanto, enseguida se dió cuenta de lo que tramaba realmente la bruja. Y, era que quería engordarlos para poder comérselos y rejuvenecer para obtener el aspecto que tenía cuando era más joven.
La bruja se acercó rápidamente a ellos y cogió fuerte del brazo a Gretel, ella en un ligero movimiento se deshizo de ella, cogió a su hermano de la mano y escaparon de aquella casa. Corrieron tan rápido como sus pequeñas piernas podían hacerlo, pero, escuchaban a lo lejos la risa de la malvada bruja que les perseguía, cada vez se acercaba más y más a ellos. Entonces, Gretel cerró los ojos y cuando los volvió a abrir se dió cuenta de que estaba acostada en la cama de su habitación, pensó que simplemente fue un sueño, o mejor dicho, una pesadilla, pero entonces se miró el brazo derecho y en él vió la marca que le había dejado la mano de Baba Yaga cuando la intentó agarrar en su casa.
Referencias del relato:
(1) Gretel: “Hansel y Gretel”
(2) Oliver: “Oliver Twist”
(3) Nombre bruja: “Baba Yaga”
(4) Chocolate y chucherías: “Charlie y la fábrica de chocolate”
(5) Manzana: “Blancanieves”
(6) Son huérfanos: “Pulgarcito” y “Oliver Twist”
(7) Hermanos: “Historias de hermanos” Fría Aguilar.
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