Y colorín colorado este cuento ha empezado. Una mañana tranquila en los mundos de Coraline, Barbarroja le dijo a su hijo Barba Azul que fuera a sacar a pasear a su mascota Sullivan. Como se aburría mucho en casa, en vez de pasear a la mascota decidió hacer con ella un viaje al centro de la Tierra para visitar a un amigo de su padre, Charles Perrault. Tras unas semanas, una vez allí, este le empezó a contar una gran variedad de cuentos. Entre ellos se encontraban algunos Cuentos de antaño e incluso Cuentos de mamá ganso. Pero lo que de verdad quería el niño era ver la serie de Los Simpson, concretamente porque el personaje de Marge le recordaba a su madre, que falleció en un viaje a la Luna, junto a su compañero Julio Verne. Justo en ese momento llamó a la puerta el tío Johnny Depp, que también era amigo de Charles, y saludó a sus sobrinos y les preguntó si querían ver a la tía Ceni, a lo que contestaron ilusionados que sí. Así que se despidieron de Charles y fueron con tío Johnny a ver a tía Cenicienta, la cual estaba muy atareada escribiendo su nuevo bestseller, La Gatta Cenerentola, secuela de su ya conocido libro Cenicienta o El zapato de cristal, que contaba su antigua vida en un castillo donde limpiaba zapatos de monjas y un día limpió uno de cristal y se le cayó, por ello la historia se centra en todo lo que tiene que hacer para arreglar ese zapato. Pero al ver a su sobrino decidió darse un descanso y saludarlo, que hacía tiempo que no lo veía.
Un rato más tarde, su tía se puso a cocinar un bizcocho de la receta de su tatarabuela emérita Emma Watson. Una vez hecho el bizcocho, sin dudarlo, nuestro protagonista se dispuso a merendar un trocito mientras la película de Harry Potter se reproducía en la televisión. Pero en un visto y no visto, la cobaya Rapunzel, mascota de los tíos Johnny y Ceni, pisó el mando de la televisión, cambiando así el canal que estaban viendo. Así, empezó a sonar una canción de la introducción de una serie conocida: You. Esa serie siempre había sido odiada por la tía Ceni, pues le recordaba a todo el machismo existente en la actualidad. De repente, bien cabreada, Cenicienta se levantó de su silla y, dirigiéndose a Barba Azul, comenzó a cantar una canción reivindicativa y feminista como lo es Puerta Violeta. El protagonista asustado abandonó el lugar, dejando los platos en el fregadero y a su tía rompiéndose la voz.
Tras unas semanas de caminar y con ampollas en los pies, llegó a su humilde hogar. Su padre no se sorprendió de verlo tras tantos días de no dormir en casa, ya que siempre se perdía en aventuras por todo el mundo. Barba Azul, y Sullivan estaban tan agotados que se pusieron junto a Charles a ver la serie que tenían pendiente de acabar, Locke and Key, y se quedaron dormidos al instante, soñando cada uno con sus locuras…
Y érase una vez, este cuento termina al revés.
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