En relación al cuento de la Cenicienta que hemos expuesto anteriormente, os presentamos el relato elaborado:
Como todos los lunes a las 17:00 h Cenicienta y Blancanieves(1) se encontraban en Starbucks tomando sus dos Café latte y sus bizcochitos de arándanos, todo era normal, pero de repente el móvil de Ceni empezó a sonar. Ella miró su móvil y vio que quien le llamaba era su hada madrina así que decidió cogerlo. Blancanieves miraba a Ceni desconcertada ya que tenía cara de preocupación y no decía nada solo asentía, porfin Ceni colgó y pudo contar a Blancanieves lo que había ocurrido.
Resulta que el hada madrina en una misión intentando capturar a un Orco había perdido su varita y necesitaba encontrarla para poder capturarlo. El hada le contó a ceni que no sabía dónde había podido perderla ya que en la persecución había pasado por diferentes mundos a través de los portales que abría con sus polvos mágicos y que necesitaba que ella recreará su camino hasta dar con su varita y devolvérsela, ya que el hada se había quedado sin polvos para volver a abrir portales y se había quedado atrapada en Mordor(2).
Tras contarle lo sucedido a Blancanieves, estas decidieron que irían juntas a por la varita.
Lo primero que debían hacer para empezar dicha aventura sería ir a casa del hada madrina a coger una bolsa de polvos mágicos para poder abrir portales.
Lo segundo que debían hacer sería recrear el camino que el hada había hecho y crear una ruta por los diferentes mundos.
Finalmente, debían ir a casa a coger lo que ellas considerasen que necesitarían y avisar a los respectivos príncipes para que no se asustarán por su ausencia. Una vez hecho todo lo anterior era hora de empezar la misión.
Lo dicho, las dos princesas cargadas con todo el material y listas para la aventura, cogieron la bolsa de repuesto del hada madrina y se pusieron manos a la obra.
Según le contó el hada madrina a Cenicienta, el primer sitio que visitó, fue el Reino de Muy Muy Lejano, reino en el que vivía su amiga la princesa Fiona(3). Durante un par de horas estuvieron buscando la varita con la ayuda de esta princesa, pero no hubo suerte, y no la encontraron. Así que decidieron ir al siguiente lugar, la tierra de oz(4).
Para poder seguir el mismo recorrido que hizo el hada madrina, deberían de seguir el camino de las baldosas amarillas(4). Caminaron durante horas, recorrieron decenas de kilómetros, llegaron al final del camino, pero no vieron ni rastro de la varita, así que volvieron a abrir un portal, e ir al siguiente lugar.
Llevaban ya dos viajes, y las dos princesas empezaban a tener hambre porque con las prisas no había merendado. No sabían exactamente en qué lugar se encontraban. Durante un tiempo se sintieron perdidas, pero de repente, Cenicienta avistó a lo lejos una bola naranja. Juntas se acercaron a ver de qué se trataba, y resultaba ser que era el Gato con Botas(5). Este les acompañó hasta una casa hecha de dulces(6). Una vez llenada la tripa, volvieron a poner en marcha la misión.
Ambas princesas estaban hartas de ir de un portal a otro, sin encontrar esa dichosa varita, hasta que llegaron al que sería el último portal. Pero este portal no era uno cualquiera, sino que llegaron al último destino a través de un armario(7).
Volvieron a caminar durante horas, hasta que llegaron a un denso bosque. No se escuchaba absolutamente nada, solo una brisa fría que helaba el alma. Poco a poco empezaron a escuchar a alguien llorar, y decidieron seguir el sonido. No tardaron mucho en llegar a donde se encontraba esa persona llorando, se trataba de una mujer que tenía ramas por manos(8), y en una de esas ramas…
¡No puede ser! - exclamó Cenicienta, en una de sus ramas se encontraba la varita del hada madrina. Según les explicó la mujer, una hada que pasaba por allí a gran velocidad formó un portal con unos polvo mágicos, pero antes de cruzar el portal, se le cayó la varita, con la mala suerte de que le cayó en las manos. Nada más tocarle sus brazos y dedos empezaron a extenderse y a transformarse en ramas.
A los pocos segundos de quitarle la varita de la rama, estas empezaron a hacerse cada vez más pequeñas, hasta que al final se transformaron otra vez en unos brazos normales.
Las dos princesas felices de haber encontrado al fin la varita mágica, se despidieron de la mujer con una sonrisa en la cara. Era la última vez que abrirán un portal, estaba muy nerviosa por si no encontrarían al hada madrina o si le había pasado algo.
Atravesaron el portal preparadas para lo que fuera, pero cuando llegaron a ese mundo encontraron a el hada madrina jugando una partida a las cartas con los ogros. Al ver la situación, las tres protagonistas empezaron a reírse, tanto que casi se hacen pis encima. Las tres juntas se despidieron de los ogros con un saludo con la mano, y atravesaron el último portal, y el que sería el fin de esta gran aventura.
FIN
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