A continuación, presentamos el relato literario que hemos realizado en relación al personaje de Pulgarcito y las referencias encontradas sobre el mismo:
LAS AVENTURAS DE MEÑIQUITO
Érase una vez, un niño que nació en la Patagonia, en Latinoamérica. Era tan bajo y tan delgado, que sus padres le pusieron de nombre Meñiquito. Cuando creció, se convirtió en un niño muy risueño, a quien le encantaba vivir nuevas aventuras cada día. Todas ellas, quedaban registradas en su pequeño diario secreto. Meñiquito era tan listo y avispado, que solía escribir en él utilizando únicamente pictogramas, de forma que nadie pudiese descubrir el contenido de su diario.
Un día cualquiera, se emprendió en una de sus tantas aventuras, donde sus amigos le invitaron a un vuelo en globo. Durante horas, observó a sus pies cómo los paisajes iban y venían y, finalmente, acabó perdiendo la noción del tiempo. Cuando decidió aterrizar para ver hasta dónde había llegado, una vaca apareció ante sus ojos. Detrás de ella, un rastro de migas de pan conducían hacia una chica muy, muy bajita que se acercaba a paso ligero, de tez blanca como la nieve y cabellos largos y rubios como una Barbie. Al presentarse ante ella, la muchacha exclamó sorprendida: Oh là là! Le Petit Poucet!. Meñiquito no sabía a qué se debía tal alegría. Entonces, la chica le confesó que tenía un nombre muy parecido al suyo, ya que se llamaba Pulgarcita. El niño entonces experimentó un sentimiento de familiaridad que jamás había sentido antes. Y lo supo. No tenía ninguna duda: Pulgarcita era su hermana perdida, quien había desaparecido años atrás sin dejar rastro.
Quería conocerla y recuperar todos esos años sin verse, así que le preguntó si quería ver una película que habían adaptado a la pantalla de su cómic favorito. Pero no, su hermana negó con la cabeza, y cambió la expresión a una de tristeza de inmediato, confesándole que necesitaba su ayuda. Su novio, el soldadito de plomo, había desaparecido. Meñiquito y Pulgarcita se embarcaron entonces en nuevas aventuras, y tras un tiempo ejerciendo de investigadores, encontraron al soldadito. Este había sido secuestrado para actuar en una obra de teatro, por una señora de aspecto avaro. La mujer les dijo que podría liberarlo, pero con una única condición: debían ser capaces de rehacer un soneto sobre un videojuego y otro sobre un juego de mesa. La señora era incapaz, y quería la recompensa que ofrecían a quienes lo hicieran. Tras muchos intentos fallidos, Meñiquito exclamó:
— ¡Lectores y lectoras, necesitamos vuestra ayuda! ¡Reordenad este caos de versos!
VIDEOJUEGO DEL PEQUEÑO TOMMY
El pequeño Tommy, Tom el pequeño,
un mono y sombrero azul y marrón
es un videojuego, no es un sueño
sube la escalera escalón a escalón.
Es independiente, no tiene dueño
va entre pirámides como un faraón
Cuando Tommy se enfada frunce el ceño
Es un chico muy valiente y gruñón.
Va buscando el gran tesoro escondido
coge las llaves para abrir los cofres
lucha y lucha, y jamás se ha rendido.
Va en silencio. No quiere hacer ruido
lucha, batalla y mata sin dar voces
y obtener su tesoro merecido.
JUEGO DE MESA PULGARCITO
Puedo ser Pulgarcito o ser su hermano
tengo un guía que siempre me orienta
quince segundos, me mira y se sienta
andamos todos juntos de la mano.
Vigilo a mis hermanos, que estén sanos
necesitamos cartas y herramientas
lo que en veinte minutos nos alienta
a que esta partida no sea en vano.
Necesito una ficha de regreso
y tres secciones de un camino verde
a veces se gana, a veces se pierde
juego de mesa de enorme progreso.
Por fin ya soy libre, ya no estoy preso
pájaro no pía, tampoco muerde
de tres a seis personas, que recuerde
veinte minutos jugando es exceso.
Con gran esmero, los lectores lo consiguieron. Meñiquito, su hermana y el soldadito, por fin pudieron marcharse de ese lamentable lugar. Viajaron entonces por toda Francia, comiendo mucho queso, con gran elegancia...
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