lunes, 24 de octubre de 2022

CRelato, 8Sirenita, VMiras

Allí estaba, como cada día, sentada junto al mar, viendo a todos los turistas pasar. Algunos, muy pocos, se detenían y me observaban un buen rato. Otros, sin embargo, se limitaban a hacer fotografías, mirarme fugazmente y continuar su camino. Pero este día fue especial, ya que entre toda la multitud destacaba ella. Una niña pelirroja cuya voz era dulce y cálida, parecida a la mía cuando aún podía hablar. Era curiosa y muy alegre, según escuché de nombre le pusieron Ariel¹.


Fijó sus ojos verdes² en mí, me percaté de que algo me quería decir. Me transmitió una seguridad que hacía tiempo no lograba sentir. Por ello, tuve la valentía de susurrar unas palabras: “¿Te cuento un secreto?³. Ella se sorprendió, no sabía de dónde provenía la voz, pero su intriga hizo que se quedara a escucharme atentamente. Así que empecé a contar mi historia.


Todo empezó en un pueblo pesquero llamado Portorosso. Allí, me crié en una familia humilde de pescadores. No obstante, yo siempre soñaba con ir a la gran ciudad y descubrir nuevos horizontes, ya que me sentía encerrada en este pequeño pueblo. Sin embargo, mis padres siempre me advertían de los peligros de las grandes ciudades como la delincuencia, los engaños, la traición…  A pesar de sus insistentes advertencias, emprendí el viaje que se llevaría consigo una parte de mi. Mi destino: Dinamarca.


Una vez allí, todo fue más complicado de lo que pensaba. Las costumbres eran diferentes, el idioma totalmente desconocido para mí, así como el estilo de vida de la población. La Dinamarca de 1913 era un país caracterizado por dedicarse al comercio y al transporte, al contrario que el lugar de donde yo provenía, que tenía una esencia más humilde.  


Parada en medio de la calle estaba yo, con mi maleta, sin saber muy bien qué hacer y a dónde ir. Segundos después, como si de una señal se tratara, la puerta de una taberna llamada Lupuna situada en la misma acera se abrió. 


 Después de un invierno malo, una mala primavera… 


La armoniosa melodía que provenía del interior me incitaba a adentrarme en lo que fuera que aguardaba dentro. Decidí entrar sin temor a lo que encontrara, que para mi sorpresa, fue bastante impactante. Entre la multitud, mis ojos se dirigieron de manera casi instintiva a una cara que me resultaba familiar, era ella, debía de ser ella, Evie. Una amiga de la infancia con la que siempre he compartido una misma idea y con la que siempre he reivindicado los derechos de las mujeres. Pero, la sociedad no lo entendía y el destino quiso que en ese momento y en ese lugar nos volviésemos a encontrar. 


Las semanas pasaban y Evie y yo retomamos el sueño que compartíamos desde niñas, dar voz a las mujeres de esta sociedad. Así que, pese a las adversidades y limitaciones que los líderes nos imponían, nosotras luchábamos en la sombra para conseguir lo que merecíamos, la igualdad.¹


Hasta que un día todo cambió. Empecé a notar a Evie más distante, evitaba hablar de esos temas e incluso su mirada me transmitía que algo no iba bien y efectivamente no me equivocaba. Una noche, como era de costumbre, quedamos en la taberna Lupuna, pero esta vez para resolver el misterio que escondía mi amiga. Cuando la vi, lo supe. La que consideraba mi amiga me había traicionado¹¹ de la peor manera posible.  Me había delatado y lo supe cuando al verla empezó a llorar y me dijo “Lo siento”. Salí de la taberna lo más rápido que pude para huir de los guardias que me perseguían. Así que, sin dudarlo, decidí lanzarme al mar y empezar a nadar sin mirar atrás. Esta vez no podía parar de llorar, el cansancio se apoderaba de mí y bajo la luna llena, me posé en una piedra deseando desaparecer de allí. Con mi última lágrima¹², mi deseo se hizo realidad, ya nadie me volvería a encontrar porque mi cuerpo y mi voz se convirtieron en piedra y únicamente me recordarían como la Sirenita de Copenhague¹³


Desde entonces, me encuentro en la bahía del puerto de Copenhague y sólo algunos turistas me devuelven la voz y me permiten contarles mi historia.




________________________________________________________________________

¹ La Sirenita de Disney

² Los ojos verdes de Gustavo Adolfo Bécquer

³ ¿Te cuento un secreto? Cuando me convertí en sirena de Roberto Aliaga

Luca de Enrico Casarosa

⁵ Las sirenas del faro de Cristina Broquetas

 La fábula de la sirena y los borrachos de Pablo Neruda

 La sirena del bosque de Ciro Alegría.

Soldadito Marinero de Fito & Fitipaldi

La bruja del mar de Sarah Henning

¹La Sirenita de Disney, Hans Christian Andersen y La voz de la Sirena de Carmen Riera

¹¹ La bruja del mar de Sarah Henning
¹² Piratas del Caribe: Navegando en aguas misteriosas de Rob Marshall

¹³ La Sirenita de Copenhague de Edvard Eriksen

No hay comentarios:

Publicar un comentario

CRelato, 1Blancanieves, VMiras, AlanPalomaresIllan, SandraJuanJosa, JulietaSilvestri, AmableGrauAracil, DavidFernandezCarrillo,

  RELATO LITERARIO: Entre acero y nieve Te lo contaré solo una vez, así que presta atención, pues juré ante mi maestro que nunca revelaría  ...