lunes, 24 de octubre de 2022

CRelatoLiterario, 5Patitofeo. VMiras.

 Relato literario

Un día de otoño, Víctor, quien vivía en Ecuador, estaba desayunando un sábado por la mañana, cuando de repente en la radio sonó la canción No tiene la culpa de Romeo Santos. Se dio cuenta de que la letra relataba una situación que podría compararse con la suya, ya que trataba sobre el desamor paternal y, como él fue abandonado por sus padres, se sentía identificado. En ese justo momento, decidió buscar otra de sus canciones favoritas, para cambiar su estado de ánimo y llenar su vacío de esperanza.

La música, junto con el dibujo, eran dos de las actividades que más le relajaban. Por eso, decidió sacar del cajón de su escritorio la libreta donde tenía todos sus dibujos y en ese momento, se le ocurrió hacer un dibujo de él mismo con orejas de mariposa. No obstante, este dibujo empezó a recordarle el gran complejo que tenía, y decidió salir a dar un paseo. Empezó a caminar sin tener un destino en mente y terminó llegando inconscientemente a la orilla del mar. 

Mientras continuaba paseando por la orilla, se le acercó un pez orejón, lo cual le impresionó. El pez estaba nadando solo, por la orilla. ¿Qué coincidencia, ¿verdad? ¿Qué les unía? ¿La naturaleza o quizás la soledad? 

           - ¿Qué haces por aquí tú solo pececillo? - preguntó Víctor.

           - Mi banco de peces marchó sin mí - dijo el pez.

        - Pero, ¿por qué te han dejado aquí? - preguntó Víctor, ya que sentía curiosidad por saber qué le había pasado. 

        - En realidad, estábamos todos juntos, pero yo me separé porque ví algo extraño en la orilla y quería saber qué era. Ví una silueta grande y rosa, por lo que pensé que podía ser un monstruo, pero en realidad era una mujer en bañador, y cuando quise volver con mis amigos ya no estaban.

            - ¡Vaya! Pues si no hace mucho tiempo que se fueron, aún puedes alcanzarlos.

            - Tienes razón, nadaré hasta encontrarlos. 

En ese momento, el pez se fue nadando, dejando a Víctor con una sensación de alegría al ver al pez surcando el mar en busca de sus amigos.

Víctor siguió paseando y se sentó en la arena, pensativo. Cerca de él, había un padre leyéndole algo a su hijo. Víctor puso atención y escuchó recitar a aquel hombre un poema

Pueblo que cisne naciste,

mira y sonríe, ante el mote,

con sonrisa de Quijote

y con su mirada triste;

que a la luz del sol que viste

del alba tu campo y tu mar,

cuando quieras contemplar

que es de cisne tu figura,

mírate en el agua pura

de la fuente de tu hogar.”

Víctor se quedó escuchando muy atento. Cuando el hombre terminó de leer aquel poema, él mismo le explicó a su hijo, quien parecía haber llorado, que nunca más debía estar triste por su aspecto o por su forma de ser, puesto que todos somos únicos.     

        - No debes avergonzarte de cómo eres hijo, debes ser tú siempre y estar orgulloso de ti mismo.                 Además, si esos niños del colegio no te quieren, siempre podrás contar conmigo, ya sabes…                  podemos formar el club de los raros- el niño terminó riéndose con esta broma que hizo su padre. 

Víctor volvió a sus pensamientos. Le había gustado mucho oír esa conversación, pues se aplicó él mismo esas palabras que escuchó. Pensó: “Nunca más me pondré triste por ser diferente y no dejaré que nadie me haga sentir mal”. Seguidamente, se levantó y volvió a casa. 

Cuando llegó, puso una canción más animada. Comenzó a bailar y, mientras sonaba I want to break free de Queen, fue corriendo a mirarse al espejo y, por primera vez en mucho tiempo, sonrió al verse. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

CRelato, 1Blancanieves, VMiras, AlanPalomaresIllan, SandraJuanJosa, JulietaSilvestri, AmableGrauAracil, DavidFernandezCarrillo,

  RELATO LITERARIO: Entre acero y nieve Te lo contaré solo una vez, así que presta atención, pues juré ante mi maestro que nunca revelaría  ...