martes, 11 de octubre de 2022

CRelatoLiterario, 6PatitoFeo, IIISerna

 




Había una vez una escuela de magia muy famosa compuesta por integrantes de todo tipo, en nada se asemejaban unos a otros. ¿Qué cómo se llamaba? Howards. En ella había diversos grupos que se caracterizaban por la diversidad que había entre ellos. El más poderoso sin duda era el de Patindor compuesto por el Patito Feo, el Pato Donald y el Pato Lucas. Muchos les tenían envidia, les deseaban el mal, especialmente Elmer, Fiona y Daisy, más conocidos como el grupo de los Wonder. Todos los días entrenaban aquello que les hacía diferentes entre sí y le sacaban el máximo partido posible. Además, competían entre ellos, ya que a final de curso, tendrían la prueba más importante de sus vidas: conseguir el anillo que les hiciera ser los seres más extraños y espeluznantes de la escuela. 

Fueron pasando las semanas y el Patito Feo y Fiona coincidieron en una de las clases, como pareja en los entrenamientos. Todo el mundo se quedaba asombrado de ver las increíbles transformaciones que eran capaces de hacer estos dos aprendices por separado. Conseguían llegar a ser la criatura más rara y escalofriante que cualquiera podía llegar a imaginar. Alcanzar esto por separado les hacía muy felices, pero toda la academia creía que si unían sus fuerzas todavía podían llegar a ser más horripilantes. 

De pronto, un día todo cambió. Un grupo de hadas llamadas Winx irrumpió en la escuela y pretendían cambiar los valores que la directora Sirenita había tratado de transmitir a todos sus alumnos/as: la belleza de lo feo. Las Winx lanzaron un hechizo sobre toda la academia para acabar con las diferencias de sus estudiantes que los hacían únicos. Ya no quedaba esperanza entre los/as alumnos/as. Se habían vuelto réplicas unos/as de otros/as y ya nada les caracterizaba. Habían perdido su felicidad y las características que les hacían diferentes.  

La directora de la escuela, la señora Sirenita, que había estado muy ocupada tratando otros temas marítimos y que no había estado presente en la escuela, cuando regresó se encontró con un panorama totalmente diferente al que estaba acostumbrada. La directora enseguida fue consciente de que tenía que tomar medidas drásticas para poner solución al hechizo que habían lanzado sobre el colegio, pero tenía que ser cuidadosa para que las Winx no se dieran cuenta de que estaba intentando recuperar la esencia de sus estudiantes. Para ello, decidió contar con la ayuda de los dos estudiantes más característicos y diferentes de la escuela: Patito Feo y Fiona, que también estaban aturdidos por el hechizo. Aunque todos/as los/as alumnos/as habían deseado alguna vez que estos dos aprendices se enfrentaran entre ellos para demostrar quién era más singular, la directora no dudó en proponerles que juntaran sus virtudes y habilidades para poder devolver a la escuela su esencia. Aunque al principio ninguno de ellos estaba muy convencido de que la idea de Sirenita fuera a funcionar, decidieron confiar en su sabiduría y unieron sus fuerzas para convertirse en el ser más atípico que jamás había existido y devolver la “no normalidad” a la academia. Las Winx querían evitar de cualquier modo que lo consiguieran y lanzaron un ejército de cisnes negros sobre Hogwarts. 

Los/as alumnos/as iban cayendo uno/a tras otro/a, estaban aturdidos y ya ni podían pensar por sí mismos/as porque eran réplicas exactas , menos el Patito feo y Fiona. Por un momento, ambos quedaron rodeados de cisnes negros gigantes que habían absorbido la magia de sus otros/as compañeros/as. Fiona, al ver a su alrededor a sus amigos/as heridos/as  y todo hecho un desastre, empezó a pensar que todo estaba perdido… hasta que, en el momento menos pensado, apareció su salvación: la directora. Esta había conseguido cientos de refuerzos del fondo del mar, los cuales ayudaron a derrotar a los cisnes que venían nadando  por el mar que rodeaba toda la escuela. Fiona y Patito Feo, consiguieron tiempo para ir devolviendo a sus compañeros/as sus rarezas y se dieron cuenta de que unidos eran invencibles.

Consiguieron devolver la singularidad al resto de sus compañeros/as. De nuevo, volvió a reinar la diferencia en Howards y todos/as fueron felices, siendo distintos/as unos/as de otros/as.


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